Una lección de rugby

Cada acción tiene una razón. La definición del torneo Oficial M19 levantó mucha polvareda, ya que el desenlace del partido entre Atlético del Rosario y Gimnasia se prestó para la polémica. – Por Pablo Mihal – La Capital

Cada acción tiene una razón. La definición del torneo Oficial M19 levantó mucha polvareda, ya que el desenlace del partido entre Atlético del Rosario y Gimnasia se prestó para la polémica. A un minuto del final, Plaza perdía por dos puntos (19-21) y tuvo un penal bajo los palos, jugada en la que su capitán, Jeremías Aime, decidió jugar un scrum en lugar de pedir palos, algo que sorprendió a propios y extraños, ya que si pateaba ganaba el partido.

La jugada siguió, Atlético llegó al try pero este fue anulado a instancias del linesman porque entendió que la conquista no era válida porque el jugador había tocado el banderín, aferrándose a un reglamento viejo y desconociendo que esa regla hacía un tiempo que había cambiado. Lo cierto es que luego, Atlético perdió la pelota, Gimnasia la mandó al touch y pudo festejar el campeonato.

Fue entonces cuando todos se preguntaron por qué no había pateado y recordaron ese momento que hasta los entrenadores se levantaron del banco de suplentes para pedirle a gritos que patee y que tras la decisión aseguraron que el jugador había cometido una “desobediencia táctica”. Había un porqué, otra campana. Esa opción tenía un trasfondo que en principio no se entendió y que después, cuando bajaron las revoluciones y los niveles de adrenalina, trascendió ya que era un grupo muy reducido el que verdaderamente sabía lo que había pasado (incluso era ignorado hasta por gran parte del club).

Lo que intentó el capitán de Plaza fue buscar la victoria con punto bonus incluido, ya que de esa manera su equipo terminaba en el segundo lugar de la tabla y no en el tercero como finalizó. Fue por todo.

“A mí no me importaba quién salía campeón, me daba lo mismo, lo único que busqué fue dejar a Plaza lo más alto posible”, confió el jugador a su círculo íntimo, destacando que “lo que buscó fue conseguir el objetivo que se habían propuesto antes de empezar el partido”. No hubo otra cosa, nada raro. El tomó una decisión en un momento caliente y se la jugó. Tuvo una visión que no todos tuvieron y tuvo la valentía de llevarla adelante en un momento crítico del juego. Hubiera sido más fácil patear el penal y ganarle al campeón, pero él fue por más y se jugó todas las fichas a un pleno.

Dice una máxima que, independientemente de un resultado, “perder es no dejarlo todo” y Jeremías fue por todo, fue por el objetivo de máxima y dio una verdadera lección de rugby que en el momento sorprendió pero que muchos entendimos un tiempo después.

Una lección de rugby

Cada acción tiene una razón. La definición del torneo Oficial M19 levantó mucha polvareda, ya que el desenlace del partido entre Atlético del Rosario y Gimnasia se prestó para la polémica.