Agradecimientos

“La gratitud constituye una forma
de la justicia” (W. Goldschmidt) (57)

En esta recapitulación no pueden faltar expresiones de gratitud: a los fundadores, a los donantes del terreno donde hoy está la Plaza Jewell, a los que hicieron el Club a lo largo de los años, a quienes a su modo ejercieron los cargos directivos del Club creyendo sin duda al tomar sus decisiones que estaban haciendo lo mejor para todos; a los deportistas de todos los tiempos, a todos quienes dieron al Atlético Rosario su continuidad, su fisonomía y su modo de ser; a los entrenadores, a los managers, a los árbitros y linesman de cada partido; a los profesionales: abogados, arquitectos, médicos, kinesiólogos, profesores de educación física, contadores públicos, y la lista sería demasiado larga si aquí pretendiéramos completarla,  que han prestado sus servicios a la entidad. Y a nuestros padres que nos inscribieron en este Club.

No puede faltar tampoco en este trabajo una nota especial de agradecimiento a todos los empleados del Club, de todas las épocas, porque no se podría concebir toda la actividad reseñada sin la existencia del portero, las empleadas administrativas, los encargados de los vestuarios, los que llenan y vacían la pileta y los que cuidan la natación de los niños de menor edad,  los que riegan las canchas o quienes cortan el césped o quienes ponen el rancho en condiciones decorosas, como así los baños, o quienes enceran el piso de madera de los salones, o los cocineros y mozos que nos atienden; y tantos otros. Citaré por todos al sr. Carmelo Rivas, quien con su particular visión española de la humanidad, desde su puesto nos vio entrar y salir del Club a todos los socios durante muchas décadas, desde que éramos niños y también ahora que peinamos canas.

* Texto escrito por Manuel Funes y publicado en los números Nº50 y Nº51 correspondientes a los meses marzo y abril de 2007 de la Revista “Rosario, su historia” con motivo del 140 Aniversario del C.A.R.