«Quiero devolver al rugby todo lo que me dio»

Tras retirarse en Plaza, Federico Todeschini repasó su carrera en «BA Rugby», la revista oficial de la URBA. Memorias, sensaciones y una galería de fotos del ídolo del club, que a los 35 años se propuso “devolver todo lo que el rugby me dio”.

A continuación, reproducimos la nota completa, realizada antes de los playoffs del URBA TOP 14.

«QUIERO DEVOLVER AL RUGBY TODO LO QUE ME DIO»

A los 35 años, y tras diez en Europa, Federico Todeschini retornó a Atlético del Rosario para culminar su carrera en el club que lo vio nacer; para el futuro cercano, en el que puede sumarse el staff de Los Pumas, se propuso “devolver todo lo que el rugby me dio”.

Recibió a BA Rugby en Plaza Jewell, su segunda casa. Llegó acompañado por su mujer (Estefanía) y sus tres hijos (Micaela -7 años-, Lucas Jordan -4- y Tobías Jordan -2-).  Sus brazos cargan un palo de hockey, una raqueta, la pelota de los chicos y el bolso para entrenar unas horas más tarde. Se puso la camiseta para las fotos y su hijo menor, Tobías –vestido de Atlético de pies a cabeza-, le salta encima. Contesta preguntas y Lucas lo llama. “Es así todo el día, desde que van al colegio a las 7 de la mañana”, repite.

Federico Todeschini, el “Ninja”, volvió al rugby bonaerense en la novena fecha del URBA TOP 14 tras diez años entre el profesionalismo y Los Pumas. En Rosario, ingresó en el segundo tiempo del compromiso con Champagnat: “Volví para darme el gusto de jugar los últimos partidos de mi carrera en el club, como siempre lo soñaba. Quería que mis hijos me vieran jugar con la camiseta de Plaza y compartir una cancha con mi hermano”, explica. Se concedió el deseo de ponerse nuevamente la Nº10 y aspira a disputar los playoffs, aunque aclara que “son los últimos partidos. Una vez que llegue el parate del verano no arranco más (risas), pasaré a otra faceta, a colaborar, a entrenar, a lo que haga falta, pero como jugador son los últimos pasos, por el cansancio mental y físico y porque las prioridades son otras. Los chicos crecieron y necesito estar con ellos. Durante mucho tiempo estuve dedicado full time al rugby y descuidando un poco la familia, así que quiero darle prioridad”.

Proveniente de Montpellier, el mayor de los Todeschini arribó a Rosario a fines de agosto y cuenta que pasa el día “sobre todo, en el club. Pero –continúa- de acá para allá, acomodándome, con la mudanza, el colegio de los chicos, mil cosas. Es reinsertarse de nuevo después de 10 años. Por ahora es complicado, y como va a llevar su tiempo, vamos de a poco”. La readaptación también la afrontó a nivel rugby,  ya que se incorporó a un plantel diferente al que él integraba cuando emigró a fines del 2000, a poco de haber obtenido su segundo título con Atlético del Rosario. “A la mayoría de los chicos los conozco por internet, por leer los diarios o ver imágenes de los partidos. Salvo algunos casos, la mayoría eran muy jóvenes cuando yo me fui. Pero me encontré con un plantel con mucha energía, con mucha onda, que está laburando hace 2 o 3 años en forma intensa, con giras de por medio, así que está bastante afianzado”, analiza.

Entre 1996 y 2000: “Los mejores recuerdos de mi carrera”

En 1996, en su segunda temporada en Primera División, Todeschini se afianzó como fullback y fue partícipe de la consagración de Plaza. “Poder lograr el campeonato a los 20 años la verdad que fue impresionante. Encima, haber compartido una cancha con personas que eran mis ídolos de chico, como “Bocha” Balestieri, “Lungo” Estellés, “Loco” Oria o Mario Gerosa, fue bárbaro”, dice al respecto.

A fines del 98’, tras una estupenda temporada, en la que debutó en Los Pumas en la cancha de Central Córdoba (Rosario) el día de su cumpleaños, partió a Italia, a una corta experiencia en Parma. Así lo cuenta: “Era una etapa en la que estaba descubriendo cosas. Veníamos jugando bien con el club, estaban probando jugadores por todos lados y me llaman para jugar para Los Pumas con Rumania, en Rosario, el día de mi cumpleaños, así que más emotivo no podía ser.

De ahí venía el Sudamericano clasificatorio para el Mundial, jugué con Uruguay en Buenos Aires, y después dan una lista para viajar a Nueva Zelanda que no quedo, pero jugamos con Inglaterra “A”, un partido en cancha de “Biei” y me sale para irme a Italia. Y me fui a vivir a Europa. Como experiencia de vida fue bárbara, aunque deportivamente más o menos, porque el rugby italiano no era bueno en ese momento, era semi-profesional, cobrábamos 4 o 5 jugadores y el resto no, así que si llovía o hacía frío, no iban”.

Su segunda marca en Atlético, y quizás la más profunda, la dejó en el 2000. Mientras negociaba con Grenoble para quedarse en Argentina hasta fin de año, conquistó un nuevo título. Esta vez se ubicó como apertura y hasta aportó 23 puntos en una imborrable final con el CASI, que se extendió hasta el segundo suplementario (35-32). “En el 2000 ya jugaba con todos mis amigos de la infancia. Fue un título muy importante por cómo se jugó y muy emotivo porque era con la modalidad de final”, recuerda. Poco pudo disfrutar el campeonato, ya que a los pocos días desembarcó en el rugby francés. “Querían que me vaya para empezar la pretemporada en julio, pero yo quería terminar el año con el club, veníamos muy bien. Encima, en el ‘99 habíamos perdido la final y, como había vuelto de Italia, no podía jugar, así que vi las finales desde afuera, con una ansiedad terrible. Fueron 3 o 4 meses negociando para que me esperen y valió la pena, me quedé para salir campeón”, rememora.

Una década en Francia y un “corto pero intenso” paso por Los Pumas

Sentado en el bar de Plaza o corriendo con sus hijos en la cancha, Todeschini saluda a sus afectos. Está en el lugar al que volvió cada vez que el rugby galo le otorgaba un respiro. Jugó en cinco equipos entre el 2000 y el 2010 (ver aparte) y a fuerza de puntos forjó su retorno al Seleccionado Nacional. “Quedé afuera del Mundial ’99 y ese equipo anduvo muy bien, entonces los jugadores que estaban se afianzaron. El agujero se hace recién después del Mundial 2003, cuando empiezan a hacer el recambio. Yo era titular en Beziers y estaba tercero en la tabla de goleadores. Eso llama la atención de los entrenadores y me llaman para jugar con Japón en 2005. Venían haciendo un seguimiento de jugadores, aprovecharon para probar a algunos y supe responder a la oportunidad. Al mes llega el partido con los Lions, me va muy bien y ahí me gano mi lugar”. Seis penales y una conversión anotó el “Ninja” el 23 de mayo de 2005 en Cardiff, en la igualdad en 25 entre Los Pumas y los British & Irish Lions. Fue su gran irrupción en la escena internacional. Desde allí, se consolidó en el plantel de Loffreda y Baetti, actuó en el Mundial 2007 y se despidió en 2008, ante Escocia, en Buenos Aires.

Así relata Todeschini sus vivencias con la camiseta albiceleste: “Fue poco tiempo pero muy intenso. El partido con los Lions fue histórico; después, la gira por las Islas Británicas, primera vez que se le gana en Inglaterra, me toca marcar un montón de puntos y hacer un try, fue espectacular. También estuve cuando le metimos 45 puntos a Gales en Vélez, nunca se le había ganado a Gales con ese margen, y cuando por primera vez dejamos a Irlanda en cero (16-0). Y después viene el Mundial, que obviamente me marcó. En mi caso fue agridulce porque me desgarré dos semanas antes, así que estuve alambrando en una gamba, pero por suerte pude jugar, hacer un try, que es un sueño, y ganar una medalla de bronce. La tengo colgada casa, fue maravilloso”.

Los buenos momentos en Los Pumas se multiplicaron entre 2005 y 2008, aunque prefiere no compararlos con sus inicios inolvidables en Plaza Jewell: “Es distinto. Uno cuando es chico quiere jugar en la Primera del club, y después quiere jugar en el Seleccionado. Cuando llega el alto nivel, uno quiere ser de elite. Son escalones”, afirma el back, que se ganó el apodo de “Ninja” por sus ojos achinados y a fuerza de repartir patadas cuando, de pequeño, compartía tiempo con el Plantel Superior de su club a la par de su padre, “Quique”, jugador por aquél entonces.

Si de superar adversidades se trata, sobran los ejemplos con Todeschini. Sólo en el ámbito deportivo estuvo a horas de tener que volver del Mundial 2007 y terminó desahogándose en un ingoal. Un año más tarde, estuvo a punto de perder la vida por un shock anafiláctico, producto de la anestesia que su cuerpo rechazó cuando iban a operarlo en el bíceps derecho.

Pero volvió a jugar y, con el retiro anunciado de Los Pumas, continuó desempeñándose en Montpellier, donde había arribado en 2006, hasta abril del presente año. De ese modo, completó diez años en el Viejo Continente. “El hecho de estar viviendo en un país muy ordenado, disciplinado, lejos de tu familia, de tus afectos, me fue formando como jugador y como persona. Consolidé una familia, me casé, tuve hijos, la verdad que cambié mucho, obviamente que no soy el mismo que cuando me fui”. Entre sus hijos, los protagonistas de su vida actual, primero llegó Micaela, y luego los dos varones, a quienes por el afecto que guarda con su abuelo los inscribió con el mismo segundo nombre que él lleva, Jordan.

Antes de su retorno al país, vivió dos momentos insoslayables. En noviembre último se convirtió en el primer extranjero en superar los 1000 puntos en el Top 14, y lo calificó como “un reconocimiento a todo el esfuerzo que hice. Por suerte, no estoy de paso en esta vida, voy dejando marcas por donde puedo, así que es un gran orgullo”. Posteriormente, en su despedida del rugby profesional en el Stade Yves-du-Manoir, lo ovacionaron de pie. “Muchos se esfuerzan por jugar un año más, y el último año juegan poco, te van y nadie se acuerda. Fue una decisión muy sabia retirarme cuando estaba en un muy buen momento. Terminé jugando casi todos los partidos de titular, con un alto porcentaje de efectividad a los palos, más de 150 puntos… todo el mundo decía que juegue un año más, pero yo había dado todo lo que tenía porque sabía que era el último y me tenía que retirar bien, dejando una buena imagen, como lo hago en todos los aspectos de mi vida. Y la gente me lo reconoció, fue muy emotivo también”, repasa.

El futuro inmediato

El “Ninja” está feliz. Volvió al club de sus amores, como siempre lo soñó. Disfruta de sus hijos, comparte la cancha con su hermano y lo entrena José Orengo, su ex compañero. “Eso es lo que tiene el club, es una gran familia. Tenés amigos jugando, entrenando, por todos lados. Josi es mi amigo, hablamos de rugby, siempre con respeto, no cambia si es entrenador o jugador”, dice. Mientras tanto, planea su futuro como ex jugador: “Primero, quiero devolver al rugby todo lo que me dio, principalmente aportando al club desde donde haga falta. Después, si puede ser a nivel nacional me gustaría poder trasmitir toda mi experiencia. Con Tati –por Santiago Phelan- tenemos que charlar para ver si nos sumamos como entrenador de patadas, pero los tiempos son importantes y estoy dedicándome a la familia, que le saqué mucho durante estos años. Ojalá podamos coordinar para que se de”.

Anochece en Plaza Jewell y se terminan las fotos. Micaela culmina su práctica de hockey y lo requiere. Mientras tanto, Tobías, con una ovalada entre las manos, lo espera. “Es así todo el día”, repite el “Ninja”.

FICHA TÉCNICA

Nombre: Federico Jordan Todeschini
Apodo: Ninja
Fecha de Nacimiento: 8 de agosto de 1975 (35 años)
Puesto: Apertura/Fullback
Club de origen: Atlético del Rosario
Trayectoria: Debutó en Primera División en 1995 y se consagró campeón un año después. Estuvo 8 meses en Italia, donde representó a Parma en la temporada 98/99. Volvió a Plaza, fue un destacado protagonista del título de la URBA en el año 2000 -inclusive, aportó 23 puntos en la final- y luego emigró a Francia. Jugó en Grenoble, La Rochelle, Bordeaux, Beziers y Montpellier. Mientras tanto, cumplió una destacada labor en Los Pumas y participó del Mundial 2007, donde obtuvo la medalla de bronce.
Test en Los Pumas: 22, entre 1998 y 2008 (276 puntos); En RWC: 3 (9 puntos)

FUNDAMENTALMENTE, ES UNA GRAN PERSONA

Por Daniel Baetti*

Federico es, antes que nada y fundamentalmente, una gran persona. También es un gran jugador de rugby y posee una preparación extraordinaria dentro de lo que se refiere a su “profesionalidad”, y lo digo entre comillas porque si bien ha estado en el rugby profesional, el amor y el sentimiento que mantiene por el club es inalterable. Él, a pesar de todo lo que ha hecho en el deporte, con lo cual pudiera sentirse realizado cualquiera, volvió al club para que sus hijos los vean jugar y para compartir la cancha con su hermano y sus amigos de toda la vida. Además, acompaña en todo sentido a quienes recién comienzan.

Cierra una etapa fantástica y, más allá del gran jugador y de las cualidades técnicas que ninguno discute, lo que hay que resaltar es lo que aporta dentro de cualquier grupo. Me ha tocado tenerlo en el rugby de mi club y en Los Pumas, y en cualquiera de esos ambientes ha sido una fundamental en la construcción de un verdadero equipo dentro y fuera de la cancha.

En Atlético lo hemos disfrutado mucho y ojalá siga jugando un tiempo más. Si decide continuar desde otro lado, francamente le deseo lo mejor, se lo merece.

*Ex jugador y entrenador de Los Pumas; actual entrenador de Atlético del Rosario.

GALERÍA DE FOTOS

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Fuente: BA Rugby Nº8
Textos: Hernán Funes
Fotos: Jéssica Fernández Bruera

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